La aldea de Benamahoma, enclavada en la zona de reserva del Parque Natural Sierra de Grazalema, es uno de los rincones más atractivos en la ruta de los Pueblos Blancos. Su situación estratégica entre los pueblos de El Bosque y Grazalema hace de este lugar un punto de partida ideal para conocer toda la serranía.
Ocupa la ladera de la Sierra del Pinar, un pequeño valle rodeado de imponentes escarpes, entre encinares y huertas. Benamahoma es conocida por su Fuente del Nacimiento; un río truchero tiene su nacimiento en sus alrededores y atraviesa en su recorrido el valle, inundándolo a su paso con el frescor de sus aguas cristalinas y su frondosa vegetación ribereña. Lo primero que llama la atención de Benamahoma y de toda la Sierra de Grazalema es el contraste de paisaje con el resto de la provincia de Cádiz, con una extensa y frondosa vegetación. Esto se debe a que nos encontramos en uno de los lugares donde más llueve de toda la península, con un índice pluviométrico de 2.000 l/m2 año, por lo que no está de más nunca un impermeable en la mochila.
Los árabes en sus ocho siglos de presencia han marcado las señas de identidad de esta aldea que se refleja en su cultura, en la arquitectura de sus casas, en la blancura de sus fachadas encaladas, en el rojo de sus tejas, incluso en el uso del agua. La traducción de "Benamahoma" en árabe sería "Ibn-Mohamed", es decir, "Hijos de Mahoma, último profeta de Alá".
La actual carretera que nos conduce a Benamahoma no fue construida hasta la década de los años 70, lo que ha mantenido aislada esta zona a lo largo de su historia y le ha permitido conservar casi intacto hasta nuestros días el encanto y la magia de la naturaleza en todo su esplendor. De hecho, ésta se encuentra enraizada en la vida de esta pequeña comunidad de labradores y ganaderos que han cultivado sus tierras y explotado sus pastos en plena armonía con la naturaleza.
Hoy en día el pueblo ha cobrado un cierto desarrollo potenciado por un turismo rural consciente y respetuoso con su medio ambiente, ofreciendo al visitante las comodidades de comercios, bares y restaurantes, además de farmacia y entidad bancaria, así como una moderna piscina municipal. Sin embargo, Benamahoma no dispone de infraestructura suficiente para dar servicios a un número elevado de turistas, de modo que siempre encontraremos el pueblo apacible, tranquilo y sin bullicios. Sus casas encaladas, sus tejados, sus calles empinadas y estrechas, todo ello hundido en un magnifico paisaje hacen de este pueblo el lugar ideal para disfrutar de un merecido descanso. La movilidad en coche dentro de Benamahoma es engorrosa y por el tamaño del pueblo poco útil, así que lo mejor será dejar el coche en el garaje de la casa rural e ir a patita, que es como mejor se disfruta.
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